
Dicen que hacer el amor es como andar en bicicleta, que aunque uno no lo practique seguido no se olvida la técnica. Pero algunos matrimonios sí deben tener cierto temor a no recordar qué era aquello de tener relaciones sexuales, pues se pasan todo el año trabajando, estudiando, criando hijos, proyectando cosas, solucionando problemas, dejando “eso” para después. ¿Qué después? ¿Cuándo? ¿Dónde?
Pues, algunos fantasean que el momento ideal será en el verano, cuando estén más distendidos y el tiempo sobre. Para ello, los más precavidos se han provisto de sendos acondicionadores de aire bien potentes, que te convierten México en la Antártida en cinco minutos, o ya instalaron en el dormitorio ventiladores de techo que simulan ser las hélices de un Boeing 747.
Todo está preparado para reiniciar el encuentro de pareja y suspender, al menos por este año, la sensación de estar durmiendo con un hermano. Pero de pronto los sorprende otra crisis, la energética.
Y, verdaderamente, ¿quién tiene ganas de moverse siquiera con 42 grados de sensación térmica?¿qué opciones eróticas nos quedan cuando somos nosotros, y no las velas, los que estamos ardiendo?
Para peor, los hombres son proclives al sexo mañanero, mientras que la mayoría de las mujeres prefieren el nochero, razón por lo cual ni siquiera “la fresca” del amanecer los descubrirá uno sobre el otro.
¿Soluciones? Pensemos.
Hay lugares provistos de grupo electrógeno y gozan de electricidad suplementaria, por lo que se mantienen a menos de 20 grados siempre. Por eso, sitios que se nos ocurren para que estos cónyuges puedan reencontrarse a través del himeneo, podrían ser: el baño de un shopping, en la última fila del cine, debajo de la ducha, en el fondo de una pileta olímpica (o de lona, en el peor de los casos), dentro de un cajero automático con vidrios polarizados, en el auto frente a los lagos de Palermo, sobre un velerito ante las costas ventosas de Olivos, o en un rincón del aeropuerto (total todo el mundo se está quejando porque los vuelos no salen y nadie presta atención).
Uno de los errores en los que cae generalmente un dúo de tortolitos en estos casos es el de seguir al pie de la letra los consejos que dan los noticieros: “coma mucha fruta y verdura y tome abundante agua”. Esto implica que en el preciso instante en que los más valientes esponsales persistan en probar el sabor de la pasión, pese al riesgo de quedar pegoteados por el sudor, notarán que los órganos que deben poner en juego se hallan comprometidos en otra función más urgente, intentando llegar al baño lo antes posible.
Y bueno, chicos, cuando el termómetro sube, todo lo demás se baja, y como en la Prehistoria, para morir de amor habrá que esperar a que llueva un poco.
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